
Por favor que modo extraño de extrañar mis breves ensayos. Juguemos a imaginar que quieren leer lo no dicho; que anhelan mis modos de escribir, y por qué no de amar, de pensar.
La extrañeza de saber que provocas algo en el otro que ni siquiera te imaginas que sos capaz. Sin la mínima intención de seducir, donde el arma de la mirada no tiene lugar en un medio virtual, mis palabras capturan lo mas banal del otro, el ansia de que yo escriba.
Las reconfortantes palabras que se entrecruzan en este lugar llamado "...la extrañeza...", trastocan mi idea de que nadie logra comprender de lo que hablo, cuando convoco al decir y no al dicho.
