
...es la sensación de sentirte libre. Tu mente fluye como si estuvieras nadando; el roce con el agua bordea tu cuerpo mientras la piel se eriza suavemente.
Tus manos agarran lo que no se puede agarrar, porque cuando crees tenerlo esta perdido; va fluyendo sin que puedas agarrar al menos Uno.
Sin la forma de la cosa te vuelves loco; lo quieres pero no puedes abarcarlo. Sólo debes dejarte tomar por él. Dejarte ser libre cuando te enmarca.
Te toma, te bordea, te agujerea para que sigas buscando lo inabarcable, lo perdido aún antes de tenerlo.
Te refresca saber que ese agujero se tapona con él. Un tapón que colma la ausencia de lo perdido; que te quita poco a poco el ser libre; que te ahoga con su bordeado mientras tu crees alcanzarlo.
El oasis nunca caerá en las manos del sediento que se pierde en su pileta desierta por la ausencia de aquello que lo hidrata, la libertad.
