lunes, 30 de marzo de 2009

Amargamente: un prolongado enojo


Cuestionamientos no novedosos abundan en mi mente mientras tu estás vaya alguien a saber dónde. Un donde que no responde ni al tiempo ni al espacio, un donde no medible, no ubicable ni tangible.

Marcaciones de todo tipo circulan, provenientes de los otros, del Otro, de mi yo, de mi moral...y nada...sin elección perduro suspendida, flotando sin saber para donde ir, porque tu no estas, no estas ni ahí ni allá.

Terminas siendo la Nada del Todo; el Todo de la Nada.

Pues antes, elegía, y nunca me había percatado de lo hermoso que es elegir, que es responsabilizarse de las elecciones. Ya no puedo, no quiero elegir (la elección de la no elección) porque lo que elegí fue rechazado por tu elección.

Indeterminaciones que despistan del camino; floto y floto sin rumbo alguno.

El problema es que se lo que quiero, pero con ello no basta, porque a ti no puedo cambiarte, a ti no puedo exigirte cosas que no existen en tu ser...quedo desesperanzada, desembarazada de toda esperanza de posibilidad.

Algún día alguien me dirá "Abre los ojos" y ya será tarde, porque no podré flotar más.

jueves, 5 de marzo de 2009

Silencioso Momir

Tu cuerpo recostado ahuya en auxilio de un rescate desde el más allá. Tu mirada perdida mira constantemente en busca de algo que te oriente, me miras y no comprendes qué haces allí. Tu sueño ha sido el capturador y obnubilador de tu consciencia.

Lentamente recobras la respiración. Las palpitaciones disminuyen. Tu mirada ya no es vacía. Tus ojos se clavan en los míos y me dices que no estás aquí, que te han atrapado.

Me agito, me desespero por hacerte comprender que la realidad es otra, que tu sueño ha alterado parte de tu consciencia. Giras la cabeza y lentamente te sacudes con movimientos estereotipados. Me tocas la cara y me dices que no me sientes.

Me toco, y te digo que sí me siento a mí misma. Procedes a tocar la tuya, mientras dejas entrever unas leves lágrimas que caen por tu piel. Las toco, te acaricio y me dices que te han atrapado.

Caigo en la razón de que algo nuevo ha comenzado.

La nueva realidad que vivirás será la condena de nuestro amor.