miércoles, 27 de agosto de 2008

Tal vez, haya que JUGAR



Cuando los elementos de un sistema se configuran dando lugar a un nuevo orden, dentro de un espacio y tiempo que se entrecruzan en puntos diferentes, ahí es cuando podemos decir que hay una atracción hacia lo nuevo. Un deseo que toma otra carretera principal; que no cae en el círculo de la repetición.
Juguemos con los espirales!!; seamos cómplices y prófugos de nuestro propio deseo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Resultado del juego con los espirales:

"Abundante y variado es en la Naturaleza el movimiento de la espiral: el recorrido de las partículas subatómicas ante las colisiones, la disposición de los componentes del ADN, la simple forma de una concha marina o de nuestros ombligos, los pabellones de las orejas, la caída de las hojas de los árboles, la evolución de las corrientes térmicas o de los ciclones, e incluso hay ciertas anguilas en Brasil que con su forma sinuosa y espiraloide, se hicieron famosas en la mitología nativa, además de por sus sorprendentes descargas".

"En la mitología griega se distinguía entre la espiral creadora o dextrógira, atributo de la diosa Atenea, y la destructora o levógira, torbellino hacia la izquierda atributo de Poseidón. Para este pueblo, el umbral entre el mundo de los hombres y el de los dioses estaba simbolizado por el monte Helicón, residencia de las musas y cuya cima estaba siempre envuelta en nubes, que representaban la frontera entre la Tierra y el Cielo. La subida simbólica por las laderas del Helicón se hacía rodeándolo con un movimiento en espiral, cuyo diámetro se iba reduciendo a medida que uno se acercaba a la cima. Esta ascensión espiralada que permitía llegar así, poco a poco, al punto más alto, significaba haber logrado conquistar el propio centro o síntesis, acceder a la unidad de lo divino en uno mismo (el entusiasmo de lo dionisíaco) desde la multiplicidad del mundo terrestre. A través de la práctica de las artes, sobre todo de la música (inspirada por Apolo, padre de las musas que allí habitaban) y la dialéctica (el método socrático para alcanzar el conocimiento de uno mismo), o sea, por el ejercicio de la voluntad que nos permite ir trabajando durante esta subida la intuición de lo divino y la razón puramente humana, uno se integraba al llegar a la cumbre con su propio Ser interno. Tras este simbólico ascenso y haciendo luego el camino inverso de descenso, el candidato volvía renacido y con nuevas fuerzas para integrarse en el mundo, siendo ahora un poco más sabio para poder transmitir sus experiencias a los demás".

(daro)

RØDR dijo...

Ah! Finalmente la gente empieza a reconocer la magnética influencia de estas bellas figuras. Va para los que miraban con asombro la proliferación de espirales en mis cuadernos. Algún día les voy a contar algo.

RØDR dijo...

Espacio y tiempo están siempre entrecruzados. No importa, es que estoy cuántico. Psicocuántico, psicotaoista, psicoespiralado, psicopluscuamperfecto.
Nada, me embola que no publiques nada nuevo, así que escribo con la ilusión de que no leas nada de esto, tres veces nada (ya cuatro) en una oración.