Si pensamos el concepto de intersección, considerándolo como la operación por la cual dos cuerpos con materia y forma se unen dando como resultado un punto en común.
Si jugamos con dos cuerpos que se atraen y suponemos que se hallan en intersección, podemos llegar a concebir al amor como resultado de la intersección de dos cuerpos.
Pensemos que esta intersección tiene una duración similar a la del agua y el aceite, entones podemos deducir según el pensamiento previo que el amor dura un instante, luego se separa en dos cuerpos diferentes que por su composición química no pueden homogeneizarse.
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4 comentarios:
por favor que manera de escribir boludeces!!!
Es una especie de mito de Aristófanes moderno... porque a pesar de que se termine planteando la separación definitiva de esos dos cuerpos, se sigue suponiendo de manera implícita que el amor supone la unión, la fusión... y que supone dos, la vieja idea de hacer de Dos, Uno (Uno, por supuesto, absolutamente relativo, a veces es tanta esa necesidad e ilusión de hacer Uno que tenemos esas familias de 13 hermanos, cada uno resultado del intento fallido anterior de hacer Uno más o menos aceptable) (lo cual deja al primogénito en una situación ambigua: por un lado tiene el privilegio de ser el único que no es resultado de una desilusión sino que fue buscado por sí mismo, por otro lado se convierte en esa terrible desilusión que hace que se sigan buscando hermanitos... ambigua es también la situación del último: nunca se va a saber si se detuvieron en él por haber logrado la perfección o por mera resignación).
Para ir terminando, en realidad habría que entender el concepto de intersección de manera diferente, no como intersección de cuerpos sino como intersección de conjuntos. En ese punto, tenemos dos conjuntos, A y B, cada uno con X cantidad de elementos. La intersección no consiste en sumar los elementos de A y B para dar resultado a un nuevo conjunto (que se llamaría "A+B", o "hijo"), esa operación no se llamaría intersección sino más bien reunión. La intersección consistiría en tomar los elementos de A y B que son compartidos, formándose así una zona intermedia entre los dos conjuntos, que pertenece tanto a A como a B, aunque estos permanezcan separados; esa zona intermedia compuesta por los elementos que A y B comparten, no funciona como Uno, sino más bien (diría yo) como Tres: tenemos A por un lado, B por otro lado (profundamente separados para siempre) y esa zona tercera de elementos compartidos por ambos conjuntos, que a pesar de dar la ilusión de cierta unión siguen manteniendo a cada conjunto con su propia singularidad como conjunto absolutamente diferente del otro conjunto.
En fin, tampoco es éste el modelo que más me guste, pero me parece una variación un poco más adecuada del concepto de intersección... aunque sólo sea por el hecho de que siempre me gustó más la lógica que la química. Desde el punto de vista químico, tal vez el amor sólo dure un instante; desde el punto de vista lógico, el amor puede ser infinito. Aún así se trata, en ambos casos, de ilusiones.
Saludos,
Darío
Considero que en ningún momento di a entender que me remitía al concepto de intersección como suma de A y B, sino justamente lo que da lugar aun tercero, en este caso el amor.
Ay, pero si la ilusión es pensar que hay dos! Dos ha muerto.
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