jueves, 7 de agosto de 2008

lo no dicho de la belleza

el cuerpo estético que nos roba la mirada; las palabras que nos hacen volar...los besos que nos duermen...el amor que hace llamas...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

"...los besos que nos duermen... el amor que hace llamas..." las ambiguedades del amor, ése que así como puede adormecer, puede despertar. Nos adormecemos, nos despertamos, no sabemos... y nada mejor que la figura del insomnio (¿no dormir es lo mismo que despertar?), allí donde no podemos decir claramente si es que no dormimos o estamos más dormidos que nunca . Mejor así, que quede no-dicho. Y que la belleza, el amor, ese pelo hecho fuego, se nos escurran.

(daro)

RØDR dijo...

La verdadera belleza es la de lo no-dicho, la que está al margen de la corrupción de las palabras; la belleza del silencio, la del viento en los árboles, la del reflejo del sol en los vaivenes del agua.

RØDR dijo...

En definitiva, lo que nos roba la mirada, lo que nos torna cautivos y atontados, no es la belleza, ni el silencio, sino precisamente aquello que en la belleza hace falta, lo que equivale a decir, aquello que en la belleza sobra. Se trata de la roncha, de la mancha, de la verruga, del lunar, del puntillismo delicado del iris, de las pupilas dilatadas. Es ahí, en ese rincón cautivante e invocante, en esa orificialidad desarmónica donde debe encontrarse ya no la estética, sino el verdadero erotismo. La eroticidad es mácula, imperfección invocante que secuestra a la mirada y la vuelve esclava.